Se acaba de ir.....
Al final ha sido un trio de dias (finde) bastante, bastante gratificante.
Desde la primera hora del viernes hasta ahora, y espero que hasta la última de esta noche, aunque no la vuelva a ver.
Me he sentido complice, colega y amigo.
Complice por volver a compartir algo tan simple como una sustancia fumable con un colega de toda la vida, por notar esa risilla tontorrona que hacia tiempo que no sentia, y sobre todo por controlar lo que creia que era incontrolable.
Y con esa tonteria que llevaba encima, a las 5 de la mañana, que mi cerebro se pregunte como le iría a la batallera que un dia me robo el corazón, y solo el echo de pensar en ella, me terminó de poner la sonrisa en la cara, por si me faltaba.
Complice por sentirme colega de ella, contandome como le ha ido estos dos dias alejada de mi y de todo lo que le rodea. Como si fuera uno más, sabiendo y sintiendo que es jodidamente especial, que yo tambien lo soy, por contarnos como nos habia ido todo.
Colega por compartir con la gente que quiero buenos momentos y ponernos al dia,
aunque parezca mentira el sabado noche fui yo el que menos habló y contó de su vida personal y de los ultimos acontecimientos acontecidos estos últimos meses. Por eso he tenido que aplazar las conversaciones algo más importantes para una tarde tranquila velada de cafe y algun que otro zumo.
Amigo de los que llenan esa palabra que en los últimos tiempos tanto me ha faltado, sabiendo que pueden contar conmigo, sabiendo que puedo contar con ellos, aunque sólo sean tres, me sobra y me basta para continuar, hace un tiempo me pareció que no, pero hace un tiempo tambien que supe que si. Son la excepción que confirma la regla, aunque no nos veamos en 2 meses, aunque no les llame para contarles como me va, sin mosqueos ni preocupaciones por que a la hora de verdad siempre apoyo mi hombro en ellos y ellos cojen mi mano cuando se la doy o la necesitan.
Y más sentimientos ha habido, pero como todo no se puede explicar, pues no necesito hacerlo, me los guardo en ese pequeño rincon que llamamos cerebro, aunque yo los buenos, como los momentos de este fin de semana, los guarde en el corazón.
Los tuyos, los mios y los de ellos.
Los malos se van con el giro del agua en el retrete.
Desde la primera hora del viernes hasta ahora, y espero que hasta la última de esta noche, aunque no la vuelva a ver.
Me he sentido complice, colega y amigo.
Complice por volver a compartir algo tan simple como una sustancia fumable con un colega de toda la vida, por notar esa risilla tontorrona que hacia tiempo que no sentia, y sobre todo por controlar lo que creia que era incontrolable.
Y con esa tonteria que llevaba encima, a las 5 de la mañana, que mi cerebro se pregunte como le iría a la batallera que un dia me robo el corazón, y solo el echo de pensar en ella, me terminó de poner la sonrisa en la cara, por si me faltaba.
Complice por sentirme colega de ella, contandome como le ha ido estos dos dias alejada de mi y de todo lo que le rodea. Como si fuera uno más, sabiendo y sintiendo que es jodidamente especial, que yo tambien lo soy, por contarnos como nos habia ido todo.
Colega por compartir con la gente que quiero buenos momentos y ponernos al dia,
aunque parezca mentira el sabado noche fui yo el que menos habló y contó de su vida personal y de los ultimos acontecimientos acontecidos estos últimos meses. Por eso he tenido que aplazar las conversaciones algo más importantes para una tarde tranquila velada de cafe y algun que otro zumo.
Amigo de los que llenan esa palabra que en los últimos tiempos tanto me ha faltado, sabiendo que pueden contar conmigo, sabiendo que puedo contar con ellos, aunque sólo sean tres, me sobra y me basta para continuar, hace un tiempo me pareció que no, pero hace un tiempo tambien que supe que si. Son la excepción que confirma la regla, aunque no nos veamos en 2 meses, aunque no les llame para contarles como me va, sin mosqueos ni preocupaciones por que a la hora de verdad siempre apoyo mi hombro en ellos y ellos cojen mi mano cuando se la doy o la necesitan.
Y más sentimientos ha habido, pero como todo no se puede explicar, pues no necesito hacerlo, me los guardo en ese pequeño rincon que llamamos cerebro, aunque yo los buenos, como los momentos de este fin de semana, los guarde en el corazón.
Los tuyos, los mios y los de ellos.
Los malos se van con el giro del agua en el retrete.



0 Replicando:
Publicar un comentario
<< Inicio