Cae lentamente
La toalla que he lanzado cae lentamente,mientras, a camara lenta, veo el vuelo que la dirige al suelo,uno no puede, almenos eso creo, tener sentimientos reconversos digo creo, porque ultimamente ya no se ni en qué creer,he perdido parte de mi creencia en mi, al verme consumirme de nuevo en la almohada, y despues reaccionar como un zoquete enrabietado como si fuera un niño al que otro niño le quita un juguete, malos similes de cosas que creia asimiliables y cuesta demasiado asimilar y no son similares a nada, y a todo, vamos como siempre, ¿siempre es igual? la historia se repite: "Quique despierta de una puta vez!".
Mientras la veo caer, la toalla, recuerdo, ante mi pasan los mejores momentos, en los que era más cuerdo, en los que mi cerebro no se iba de viaje y estaba conmigo, se acercaba a mi kor y le susurraba entre sustancias enforfinikas "qué "agusto" estás cabrón!, no te queda nada de aquel sinsabor", del que los dias pasan y tu vagas y hablas con las plantas cual loko que espera los tres dias de desconexión rodeado de caras, en momentos felices emborrachados, en otros sacando lo que todos llevamos oculto, y entonces ¿cuándo saco yo mi cara?¿cómo la saco?, la guardo para la almohada.
Y cuando quedan pocos centimetros para que aquella tela toque con la fria lona una mano logra alcanzarla, conocida, intima, rugosa, comida por los años frente a nerviosas horas de nervios por no tener cerca un cuerpo, resolviendo la vida como viene, escalando minuto a minuto las cumbres diarias, cuando otros no se las plantean, la que acaricia mi cuerpo cuando tengo intimidad, cuando estoy atrapado entre ella y mi cuerpo, mi sexo, la misma que acarició un dia tu cara y no puede parar de hacerlo, enganchada a tu rostro y tus facciones... es al fin, la mia.
Mientras la veo caer, la toalla, recuerdo, ante mi pasan los mejores momentos, en los que era más cuerdo, en los que mi cerebro no se iba de viaje y estaba conmigo, se acercaba a mi kor y le susurraba entre sustancias enforfinikas "qué "agusto" estás cabrón!, no te queda nada de aquel sinsabor", del que los dias pasan y tu vagas y hablas con las plantas cual loko que espera los tres dias de desconexión rodeado de caras, en momentos felices emborrachados, en otros sacando lo que todos llevamos oculto, y entonces ¿cuándo saco yo mi cara?¿cómo la saco?, la guardo para la almohada.
Y cuando quedan pocos centimetros para que aquella tela toque con la fria lona una mano logra alcanzarla, conocida, intima, rugosa, comida por los años frente a nerviosas horas de nervios por no tener cerca un cuerpo, resolviendo la vida como viene, escalando minuto a minuto las cumbres diarias, cuando otros no se las plantean, la que acaricia mi cuerpo cuando tengo intimidad, cuando estoy atrapado entre ella y mi cuerpo, mi sexo, la misma que acarició un dia tu cara y no puede parar de hacerlo, enganchada a tu rostro y tus facciones... es al fin, la mia.



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