Muérdemar
Llevo todo el dia durmiendo
todo el dia soñando,
que kon mi lengua recorro cada rincon de tu cuerpo
que kon ella te hago subir hasta lo más alto
convirtiendome en un vampiro sediento de sangre
sediento de sexo, el tuyo,
"dejando en su piel corazones en llamas"
y luego, más tarde, no echarte de menos.
Llevo el resto del dia sobre mis hombros
menudo peso me has dejado,
por eso cuando creo que no puedo más
cierro los ojos y empiezo a soñar,
y volvemos al principio, sueños sedientos
de metralla que salta cuando nos enzarzamos
en esa batalla, esa batalla,
cuando yo muerdo sin parar, creyendo que muero,
clavando mis dientes sobre tu cuello,
tu piel resbala entre ellos,
"despegar los labios, verte sonreir, a ti",
y kon cada incisión se agita tu respiración,
tu cuerpo pide más, no quiere bajar,
extañas sensaciones que no llego a alcanzar,
o si, intento asimilarlo
como cuando me rodeas kon tus labios
"lloran los relojes, el tiempo no anda",
si esa sensación es la mitad que la que yo siento,
lo entiendo, llego a comprenderlo.
Y me volví a enganchar, ¿alguna vez lo dejé?,
en forma de flashes vuelve la imagen a mi cerebro,
vuelven otra vez, como en leaving las vegas,
kon mis colmillos rozó tu piel, es ese segundo antecesor
a la pizca de dolor, el que lleva al puro placer,
una y otra vez, y otra, saliva mezclada kon piel,
musculos extremecidos bajo mis dientes,
entre tu y yo corre el aire, sólo.
Kon el último aliento sólo lo pienso,
cuando se repetirá, cuando por mis canales auiditivos
sonarán de nuevo tus sedientos suspiros,
los que vendrán al verme despertar,
porque hoy desperté justo cuando a oir empecé:
"muerdeme, muerdeme.... muerdeme de una vez".
todo el dia soñando,
que kon mi lengua recorro cada rincon de tu cuerpo
que kon ella te hago subir hasta lo más alto
convirtiendome en un vampiro sediento de sangre
sediento de sexo, el tuyo,
"dejando en su piel corazones en llamas"
y luego, más tarde, no echarte de menos.
Llevo el resto del dia sobre mis hombros
menudo peso me has dejado,
por eso cuando creo que no puedo más
cierro los ojos y empiezo a soñar,
y volvemos al principio, sueños sedientos
de metralla que salta cuando nos enzarzamos
en esa batalla, esa batalla,
cuando yo muerdo sin parar, creyendo que muero,
clavando mis dientes sobre tu cuello,
tu piel resbala entre ellos,
"despegar los labios, verte sonreir, a ti",
y kon cada incisión se agita tu respiración,
tu cuerpo pide más, no quiere bajar,
extañas sensaciones que no llego a alcanzar,
o si, intento asimilarlo
como cuando me rodeas kon tus labios
"lloran los relojes, el tiempo no anda",
si esa sensación es la mitad que la que yo siento,
lo entiendo, llego a comprenderlo.
Y me volví a enganchar, ¿alguna vez lo dejé?,
en forma de flashes vuelve la imagen a mi cerebro,
vuelven otra vez, como en leaving las vegas,
kon mis colmillos rozó tu piel, es ese segundo antecesor
a la pizca de dolor, el que lleva al puro placer,
una y otra vez, y otra, saliva mezclada kon piel,
musculos extremecidos bajo mis dientes,
entre tu y yo corre el aire, sólo.
Kon el último aliento sólo lo pienso,
cuando se repetirá, cuando por mis canales auiditivos
sonarán de nuevo tus sedientos suspiros,
los que vendrán al verme despertar,
porque hoy desperté justo cuando a oir empecé:
"muerdeme, muerdeme.... muerdeme de una vez".



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