Instintos animales (II)
Sabor a sexo, recorre todo tu cuerpo,
empapada mientras sólo ella sabe lo que ocurre,
la misma de siempre, nunca diferente, la almohada,
alcoba vacía, onanista receptora.
Y cada vez más fuerte, duramente esperas el momento,
el dolor se transforma en puro gozo sexual,
transportas tu cuerpo al más allá,
¿por qué no te hase para allá? ¿dónde? Al más allá.
Los musculos se retuercen trantando de escapar de mis dedos,
"esta vez no" -pienso yo, es el momento de controlarlo 'to.
Deslizo uno a uno, cada uno de mis diez dedos,
por tu piel tersa y temblorosa,
y con cada desliz junto mis labios y expiro una vez más,
aire que mueve tu bello, tus pelos son mecidos,
una vez más jodida dulce barbaridad.
Llega ese instante, ese en el que no puedes más,
"y yo que creia dominar", iluso y aún creyendome dominador,
me dejo guiar, de dejo llevar.
Con tu mano recorres mi pecho, en dirección bajante,
sabes cual es tu objetivo, yo también y no te lo niego,
llegas hasta él, tiras de mi, te encaras,
apoyas su extremo justo en el borde
y tu mano recorre el sentido inverso, esta vez por mi espalda,
para mi la jugada ya está clara,
surcando por mi columna vertebral,
hasta que me agarras del cuello,
empujando pidiendo más, que siga el ritual,
llevandome hacia ti.
Es sólo un instante, pero me siento entero feliz,
es ese instante, antes de penetrarte,
notar como poco a poco me introduzco profundo,
hasta llegar al final de todo lo que me das,
siempre me ha gustado que la primera,
la sientas enterita entera.
Notar esa calidez, sentirme dentro,
desatando todos los infiernos,
humedad, suavidad, que me corro sin pensarlo.
Pero que va, busco tu boca,
para morder tus labios,
tirandote de ellos, tirando de tu cuerpo,
mientras con tu mano me indicas,
qué tengo que rozar, morder, chupar.
Y sigue la doma, ¿eres una fiera domanda?
¿o una vampira sedienta de más, enganchada
a un cabalgar sedienta de sangre, sexo y sudor?
El ritmo baja, los movimientos se hacen más lentos,
pero más intensos, con cada rozar
tu piel se eriza un poquito más.
Ahora bocabajo, mordiendo los musculos de toda tu espalda,
surcandolos con mis colmillos, tu piel resbala entre ellos
te lo hago otra vez, con las mismas ganas, que la primera vez,
follando en el suelo como unos animales,
me siento el sino entre tus tetas,
el bicho que sube entre tus piernas.
Acabo de salir para volver a entrar,
con menos suavidad, te anudas en mi cuello,
porque no me dejas dominar,
me arañas.... hasta mi alma haces sangrar.
Y ahora, ya puedes buscar,
cualquier lugar para escapar....
ducha o cama.... lo mismo me dá.
empapada mientras sólo ella sabe lo que ocurre,
la misma de siempre, nunca diferente, la almohada,
alcoba vacía, onanista receptora.
Y cada vez más fuerte, duramente esperas el momento,
el dolor se transforma en puro gozo sexual,
transportas tu cuerpo al más allá,
¿por qué no te hase para allá? ¿dónde? Al más allá.
Los musculos se retuercen trantando de escapar de mis dedos,
"esta vez no" -pienso yo, es el momento de controlarlo 'to.
Deslizo uno a uno, cada uno de mis diez dedos,
por tu piel tersa y temblorosa,
y con cada desliz junto mis labios y expiro una vez más,
aire que mueve tu bello, tus pelos son mecidos,
una vez más jodida dulce barbaridad.
Llega ese instante, ese en el que no puedes más,
"y yo que creia dominar", iluso y aún creyendome dominador,
me dejo guiar, de dejo llevar.
Con tu mano recorres mi pecho, en dirección bajante,
sabes cual es tu objetivo, yo también y no te lo niego,
llegas hasta él, tiras de mi, te encaras,
apoyas su extremo justo en el borde
y tu mano recorre el sentido inverso, esta vez por mi espalda,
para mi la jugada ya está clara,
surcando por mi columna vertebral,
hasta que me agarras del cuello,
empujando pidiendo más, que siga el ritual,
llevandome hacia ti.
Es sólo un instante, pero me siento entero feliz,
es ese instante, antes de penetrarte,
notar como poco a poco me introduzco profundo,
hasta llegar al final de todo lo que me das,
siempre me ha gustado que la primera,
la sientas enterita entera.
Notar esa calidez, sentirme dentro,
desatando todos los infiernos,
humedad, suavidad, que me corro sin pensarlo.
Pero que va, busco tu boca,
para morder tus labios,
tirandote de ellos, tirando de tu cuerpo,
mientras con tu mano me indicas,
qué tengo que rozar, morder, chupar.
Y sigue la doma, ¿eres una fiera domanda?
¿o una vampira sedienta de más, enganchada
a un cabalgar sedienta de sangre, sexo y sudor?
El ritmo baja, los movimientos se hacen más lentos,
pero más intensos, con cada rozar
tu piel se eriza un poquito más.
Ahora bocabajo, mordiendo los musculos de toda tu espalda,
surcandolos con mis colmillos, tu piel resbala entre ellos
te lo hago otra vez, con las mismas ganas, que la primera vez,
follando en el suelo como unos animales,
me siento el sino entre tus tetas,
el bicho que sube entre tus piernas.
Acabo de salir para volver a entrar,
con menos suavidad, te anudas en mi cuello,
porque no me dejas dominar,
me arañas.... hasta mi alma haces sangrar.
Y ahora, ya puedes buscar,
cualquier lugar para escapar....
ducha o cama.... lo mismo me dá.



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